Fabricantes históricos de juguetes de España
Airgam
Anduplast
Apum juguetes
Aster
Berjuan
Bernabeu Gisbert
Bianchi
Bizak
Borràs
Bruver
Bullycan
Capell
Cayro
Cefa
Chicos
Clim (Climent Hermanos)
Colom Basté
Coloma y Pastor
Comansi
Congost
Creadeco
Diset
Domene
E G E
EKO
Electrotren
Estereoplast
Exin
FAL
Falca
Falomir
Famosa
Far Men
Farmi
Feber
Florido
Fournier
Gama
Geyper
Giner
GONHER (González Hermanos)
González Y Cía
Goula
Gozán
Guiloy
Guisval
Gutfer
Injusa
Inovac-Rima
J. Cubas
Jecsan
Jefe (Juguetes Saludes)
Jesmar
Jisa
Joal
Joguet (Inerga, Industrias Plásticas)
JR (Juguetes Racionales)
Jugasa
Juguetes Clan
JUP (Juguetes Unidos Puerto)
Juyco (Juguetes y cocinas)
JYESA (Juguetes y Estuches S. A.)
Karpan
La Mecánica Ibense
Lafredo
Lanco
Madel
MADESA (Manufacturas Deportivas S.A.)
Mairza
Mediterráneo
Mira
Model-Iber
Moltó
Monteplas
Moya
Nacoral
Novolinea
Obertoys
Pactra
Papirots
Payá
Payva
Pech Hermanos
Perma / Reexsa
Pery
Picsán
Pilen
Plasticas Santa Elena
Playme
Poch
Productos HP
Proyector NIC S. A.
Reamsa (Resinas Artificiales Moldeadas S. A.)
Redondo
Reig
Rico
Rimpor
Rojas y Malaret
Sanchís
Scala
Shamber's
Somdos
Sotorres
TAF
Teixidó
Valtoy (Sociedad Valenciana del Juguete S.A.)
VAM
Vir
La evolución de la industria juguetera en España dibuja un recorrido desde la artesanía local hasta un sector influenciado por la industrialización y la globalización, con focos geográficos clave que han marcado su desarrollo. Inicialmente, la producción se dispersaba en pequeños talleres, utilizando materiales autóctonos para crear juguetes sencillos. Con el avance del siglo XX, ciertas regiones emergieron como centros de producción más significativos.
El Valle del Juguete en Alicante se erigió como el corazón de esta industria. Localidades como Ibi, Onil, Tibi y Castalla vieron florecer numerosas empresas familiares que, con el tiempo, se convirtieron en marcas emblemáticas. Famosa, con su icónica muñeca Nancy, así como otros juguetes y muñecas de gran popularidad, se consolidó como un referente nacional. Geyper también dejó una huella importante con sus figuras de acción articuladas y juegos que estimulaban la imaginación de los niños. Por su parte, Payá Hermanos, con una tradición que se remonta a principios del siglo XX, fue reconocida por sus duraderos y nostálgicos juguetes de metal.
En la región de Barcelona, la industria juguetera tuvo un carácter más diversificado. Si bien no alcanzó la concentración productiva de Alicante, la zona contó con talleres y pequeñas fábricas especializadas en juguetes de metal y, posteriormente, integrándose en la producción de componentes y juguetes de plástico. Barcelona también se destacó como un centro de diseño y distribución, albergando empresas que gestionaban la comercialización de juguetes a nivel nacional e internacional. En tiempos más recientes, la ciudad ha visto el surgimiento de iniciativas centradas en el diseño innovador y creativo de juguetes.
La contribución de Zaragoza a la fabricación de juguetes fue más modesta en términos de volumen productivo, pero la región también contó con empresas que, a lo largo del siglo XX, se dedicaron a la creación de diversos tipos de juguetes. En especial juguetes de plástico inyectado y "baratijas" de quiosco.
La evolución de los productos fue notable. Desde los juguetes de madera y metal de principios de siglo, se transitó hacia la producción masiva de juguetes de plástico, permitiendo una mayor variedad y complejidad en los diseños. La influencia de la televisión y el cine impulsó la creación de juguetes basados en personajes populares, y las marcas españolas no fueron ajenas a esta tendencia.
Durante las décadas de proteccionismo, la industria nacional gozó de cierta ventaja al enfrentar menor competencia externa, lo que permitió el desarrollo de marcas como Famosa, Geyper y Payá en el mercado interno.
Sin embargo, la apertura al libre mercado, especialmente con la integración de España en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea), expuso a la industria juguetera española a una competencia mucho mayor por parte de fabricantes de otros países europeos y, posteriormente, de Asia, principalmente China. Esta competencia se centró en precios más bajos y, en muchos casos, en la producción a gran escala que ofrecían estos nuevos competidores.
Si bien la industria juguetera española experimentó una importante reestructuración y una disminución en el número de fabricantes y en el volumen de producción nacional tras la apertura al libre mercado, no desapareció por completo. Empresas como Famosa han sabido adaptarse y seguir siendo relevantes, aunque a menudo con estrategias de producción y comercialización diferentes a las de la época proteccionista.